Solo quienes hemos hecho una página web, sea por nuestra cuenta o con ayuda externa, sabemos lo interesante, pero a veces extenuante, que puede ser armar tu página web desde cero. Especialmente cuando hay choques: sea por el diseño que habíamos pensado en un principio, sea por problemas de la plantilla o incompatibilidad de algunos plugins…

Es cierto, como todo proceso, es de esperar cuestiones así que surjan sobre la marcha, pero antes de que te arrepientas y digas “mejor no me meto a eso” 😉 déjame decirte algo fundamental: vivimos en un mundo cada vez más digital, por tanto, un negocio no existe sin una página web.

Sí, leíste bien. Y no, no es una metáfora. Es una realidad que todo negocio, sin importar su tamaño, debe asumir si quiere conectar con su mercado, posicionarse en su sector y atraer más personas y empresas interesadas en lo que ofrece.

Si quieres más respuestas respecto a por qué necesitas una página web y preguntas más comunes, te invito a descargar gratuitamente mi E-Book “4 razones por las que todo negocio necesita una página web”.

De todos los mitos más comunes acerca de tener presencia en el mundo online, el más común es creer que no es necesaria una página web. Si bien el uso de Internet y de recursos que este ofrece varía según el tipo de audiencia que quieres atraer, eso no quiere decir que “a nadie le importa si tienes web o no”.

En especial si ofreces servicios profesionales o a empresas. En un evento de networking, al intercambiar tarjetas de presentación, un sitio web y correo electrónico es información que se espera encontrar al igual que tu nombre y teléfono. Se ha vuelto automático.

Peor no basta con tenerla, debe estar optimizada para captar la atención e información de contacto de potenciales clientes. Si no, lo que pasa es que una persona entró, vio y salió. Y lo más probable es que no vuelvas a saber de ella nunca más.

Mucha de la culpa de esos resultados recae en algunos -o todos- los mitos que te detallo a continuación:

 

1. Para qué pagar más si hay herramientas gratuitas

Me imagino que en este punto ya tienes al menos un sitio con dominio gratuito (del tipo wordpress.com/tunegocio), o cuentas en redes sociales que han comenzado a traerte algunos likes, comentarios o incluso clientes. Estas opciones te pueden servir al comenzar, para conocer a tu audiencia y empezar a ganar visibilidad, pero llegará un punto en que si quieres que tu negocio crezca, ya no será suficiente.

El problema de contar únicamente con estas herramientas es que pueden afectar negativamente tu reputación online. Un dominio gratuito puede funcionar muy bien para un blog personal, pero si quieres que tu negocio alcance nuevas alturas, no generará confianza en un potencial cliente. Lo mismo pasa si todo lo que tienes son cuentas en redes sociales, en especial si ofreces servicios profesionales de alto nivel y valor agregado. En el E-Book gratuito te cuento un poco más.

 

2. Un sitio web es un brochure corporativo digital

Con todos los recursos que ofrece Internet, es increíble la cantidad de empresas que todavía consideran a la página web como si fuera un brochure impreso con información de la compañía. Por supuesto que debes compartir con tu visitante quién eres, lo que ofreces y cómo cambias la vida de tus clientes para mejor, pero una página web es mucho más que un medio de difusión. Debe ser una máquina de atracción de prospectos y clientes.

Disculpa que te lo diga tan directamente, pero al cliente no le interesas tú. Es cierto, está en tu página aprendiendo “de ti” pero lo que tiene en mente es su problema. Y lo que está evaluando al navegar por tu web no son todos tus hitos corporativos, sino cómo todo eso podría ayudarle a resolver ese problema por el que te está buscando. Así que aunque compartas tus noticias corporativas más relevantes, no puedes quedarte allí: aprovecha la interactividad que ofrece Internet para poder conectar con esa persona que te necesita, no solo cuando te está visitando, sino después.

 

3. El diseño es lo más importante

El proceso de crear una web es emocionante, por lo que es muy probable que nos pongamos creativos con el diseño: vemos páginas aquí y allá, de esta nos gusta tal imagen, de la otra nos gusta el efecto de paralaje o animación, vemos tipografías… y comienza la confusión. Y todo se convierte en un estrés, queriendo implementar muchos cambios de diseño, gastando demás pagando al diseñador web cambios una y otra vez porque queremos implementar cambios que se nos van ocurriendo y muchas veces, lo peor, es que terminamos perdiendo el foco de lo verdaderamente importante: que tu sitio funcione a la hora de captar el interés de tu audiencia.

Por ejemplo, si ya tienes al menos tu “sitio mínimo viable” donde todo funciona como debe (formularios de suscripción, botones con llamadas a la acción, etc.) y no tienes tanto presupuesto como quisieras para implementar otros cambios de diseño más vistosos -y costosos-, mejor invierte ese presupuesto en herramientas que te ayuden a automatizar y optimizar la experiencia de navegación. Al considerar una inversión adicional, pregúntate si ese cambio te ayudará a captar más suscriptores o clientes. Por ejemplo, si te estás debatiendo en invertir en animaciones a un slider o comprar una herramienta que te ayudará a hacer landing pages más optimizadas y orientadas a obtener conversiones, te recomiendo la segunda opción.

Nota: Ten mucho cuidado con incluir demasiados elementos. Harán tu página más pesada, tomará más tiempo en cargar y, si un visitante no tiene una computadora como la tuya y la página no le cargó, no esperará más de 3-5 segundos. Se irá de regreso al listado del buscador y hará clic en la siguiente opción.

 

4. Una vez publicado el sitio, las visitas y suscripciones vendrán solas

Otro reality check: no. Ojalá pudiera decirte lo contrario, pero te estaría mintiendo. Con la web publicada, todo el proceso apenas comienza. Ahora toca centrarse en dar a conocer tu sitio a través de diversas estrategias que te ayuden a darle visibilidad, como por ejemplo: redes sociales, creación de un lead magnet para captar suscriptores, email marketing, blog, campañas de publicidad paga en Google o redes sociales como Facebook… y la lista continúa.

Una cosa es crear un sitio web optimizado para atraer suscriptores y potenciales clientes, y otra es operar esa maquinaria. Por eso, una vez lleguen esas visitas nuevas, asegúrate de ponérselo fácil: que sea fácil encontrar formularios de suscripción a tu blog, descarga del lead magnet, formulario de contacto. Si es demasiado “complicado” ponerse en contacto contigo, tus visitas se irán tan rápido como llegaron.

 

5. Una vez publicada mi página web, los clientes vendrán solos

Muy relacionado con el punto anterior. Esperar que esto pase es como tener un auto nuevo, con las llaves en mano y todo, y te subas esperando que se conduzca solo para llevarte adonde quieras. Aunque han comenzado a experimentar con carros así, aún está lejos para que esta tecnología esté al alcance de todo mundo 😉 Operar la “máquina” con algunas recomendaciones del punto anterior u otras que apliquen más para tu negocio es vital si quieres atraer a personas que potencialmente se convertirán en clientes a ver que te necesitan y eres la persona o empresa idónea para ayudarles.

Esto no suele pasar naturalmente. Aunque de vez en cuando tengas golpes de suerte y llegue un visitante a tu sitio que no te conocía y decida en ese mismo momento comprar, esta es la excepción, no la regla. De hecho, con todas las posibilidades que ofrece Internet, uno de los fenómenos que se han observado es que en cierto modo ha vuelto “más lento” el proceso de compra. No es como cuando llegas a una tienda física, te gusta algo y lo compras. Hoy las personas llegan a la tienda, ven algo que les gusta, buscan en Internet el mismo producto, comparan recomendaciones de otros compradores, investigan más sobre si las especificaciones de ese producto llenan sus expectativas, y compran.

Con los productos digitales o servicios profesionales de alto nivel, normalmente se requiere más contacto entre la empresa y el suscriptor. Por eso es tan importante el lead magnet (normalmente un E-Book o producto que se puede consumir en poco tiempo y aporta mucho valor). Así se logra el contacto inicial con tu compañía y esa persona te deja sus datos de contacto (nombre, email). Una vez ha completado su suscripción, tu trabajo es nutrir esa relación con contenido de valor, relevante para esa persona, a modo de ir no solo dando información de tus productos y servicios, sino posicionándote como la solución a su problema. Y allí es cuando decide comprar.

 

Ahora es tu turno…

¿Te has sentido identificado con alguno de estos mitos? ¿Qué es lo que más te urge trabajar ahora que conoces la verdad sobre tener una página web optimizada capaz de atraer prospectos y clientes?

Espero tus comentarios al pie de esta página! 

 

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